abril 24, 2026

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Por qué este Día de la Tierra es el más crítico para salvar el futuro de nuestro planeta

Por qué este Día de la Tierra es el más crítico para salvar el futuro de nuestro planeta

Por qué este Día de la Tierra es el más crítico para salvar el futuro de nuestro planeta

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No, no es un día más en el calendario. Este Día de la Tierra, llega cuando el planeta ya ha dejado de advertir y empieza a mostrarnos, sin filtros, las consecuencias.

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En algunos países ya hay días en que más del 50 %, o incluso 70 %, de la electricidad proviene de energía renovable.

Hay algo que ha cambiado en los últimos años. Durante décadas hemos tratado temas, como el cambio climático, como una amenaza futura. Lo vislumbrábamos como esa línea lejana en el horizonte. Y hoy, esa línea ya nos atraviesa.

El Día de la Tierra resalta cómo nuestro planeta ya no solo envía señales de auxilio, mostrando las consecuencias. Las olas de calor ya son más intensas, la temperatura global ha roto récords. Los ecosistemas empiezan a perder su equilibrio. Hay especies que están cambiando su ADN en un intento de adaptación.

Cada 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, reconocido así por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 2009.

Porque el sistema climático y ecológico no responde de forma lineal ni infinita. Tiene límites, inercias y puntos a partir de los cuales cambia de estado, y ese cambio se vuelve irreversible. Y ahora mismo estamos muy cerca, o incluso ya dentro, de varios de esos umbrales.

Cada 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, reconocido así por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 2009. Pero este año es un punto de inflexión. Porque ya estamos en una década decisiva para evitar daños irreversibles al sistema climático y ecológico. Entender el problema ya no es suficiente.

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No se trata solo de sostener el planeta, sino de decidir qué hacemos con él.

Bajo el lema «Nuestro poder, nuestro planeta», impulsado por la ONU y la Earth Day Network, el discurso ya no gira en torno a la conciencia ambiental. El llamado es a la capacidad real de actuar para cambiar el rumbo.

La crisis ambiental que surge en el presente

Estamos cada vez más cerca de un calentamiento medio global, permanente, de 1.5 °C respecto a niveles preindustriales. ¿Por qué importa? Más allá de ese umbral aumenta la frecuencia e intensidad de los eventos extremos, se acelera el deshielo de glaciares y polos, y ecosistemas enteros, como los arrecifes de coral, dejan de ser viables a gran escala.

Cada año, el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques; una extensión similar a Islandia. Mientras tanto, alrededor de un millón de especies de animales y plantas se encuentran en peligro de extinción.

A la par, la pérdida de la biodiversidad avanza a un ritmo acelerado. No es solo que haya especies desapareciendo, sino redes completas que se están debilitando. Manglares, selvas, arrecifes. Sistemas que regulan el clima, protegen costas y sostienen vida. Y hoy se están degradando a una velocidad alarmante.

Los impactos siguen acumulándose en el agua, el aire y el suelo. La contaminación no es un problema aislado. Afecta directamente la calidad de vida y la salud de millones de personas, y está acabando con la estabilidad de ecosistemas completos.

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La UICN anunció el 9 de abril de 2026 que el pingüino emperador pasó a la categoría En Peligro de su Lista Roja.

Mientras tanto, seguimos fomentando un sistema que exige más de lo que el planeta puede ofrecer. Sin detenernos a valorar impactos, enfocados en economía y “desarrollo”. El uso intensivo de recursos naturales ha llevado al límite la capacidad de regeneración de la Tierra. Consumimos más, y más rápido, de lo que se puede reponer.

Un punto de no retorno

Y entramos en los puntos de no retorno. Esos límites que, si se superan, provocan un cambio abrupto e irreversible de varios componentes del sistema Tierra. La pérdida del hielo de Groenlandia, que la Amazonía pase de selva a sabana, la liberación masiva de metano por pérdida del permafrost. Una vez cruzados ciertos umbrales, no se pueden revertir en escalas humanas de tiempo.

Imagina que mañana dejáramos de emitir completamente contaminantes a nivel mundial. El calor acumulado ya en los océanos seguiría afectando el clima. El nivel del mar seguiría aún subiendo durante décadas o siglos. Lo que provocamos hasta hoy aún seguirá impactando por siglos.

Una diferencia del aumento de temperatura global de 1,5 a 2 °C implica millones de personas más expuestas a calor extremo, inseguridad hídrica y alimentaria, inundaciones costeras. Cada décima de grado cuenta.

Actúa ahora

En este escenario es inevitable cuestionarnos si aún hay margen de acción. Y la respuesta, aunque es muy compleja, a grandes rasgos es sí. Pero no desde la inercia de quedar mirando. Urge la transformación.

«Nuestro poder, nuestro planeta». Hay que reconocer que nuestras decisiones, desde lo individual hasta lo colectivo, siguen siendo determinantes. La transición hacia energías limpias, la protección de ecosistemas clave, cambiar nuestros patrones de producción y consumo. Una lista que no es nueva, pero sí más urgente que nunca.

Y justamente por eso la ONU lanzó su campaña «Actúa ahora», un esfuerzo por acercar acciones simples a la gente. Acciones y decisiones cotidianas que marcan la diferencia:

  1. Ahorra energía en casa.
  2. Si es posible, cambia la fuente de energía de tu hogar.
  3. Camina, ve en bicicleta o toma el transporte público.
  4. Si planeas comprar un auto, considera la opción eléctrica.
  5. Siempre que puedas, lleva a cabo reuniones virtuales, viaja en tren o evita los viajes de larga distancia en avión.
  6. Reducir, reutilizar, reparar y reciclar.
  7. Come más verduras, para reducir significativamente tu impacto ambiental.
  8. Tira menos comida.
  9. Planta especies nativas y consume productos locales.
  10. Limpia tu entorno

Pero actuar también implica repensar nuestra relación con el planeta. Los próximos años definirán su rumbo durante siglos. Importa el hoy, el ahora. No es lo que podría hacerse algún día, es lo que estamos dispuestos a hacer ya.

Referencia de la noticia

Naciones Unidas (2026). Día Internacional de la Madre Tierra 22 de abril.

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