RESCATISTA chileno ADVIERTE que el tipo de COLAPSO en Venezuela reduce las posibilidades de encontrar SOBREVIVIENTES
La búsqueda de sobrevivientes tras los devastadores terremotos que afectaron el norte de Venezuela continúa contrarreloj, mientras equipos de rescate de distintos países trabajan entre los escombros de cientos de edificios destruidos. Desde la zona cero en La Guaira, el bombero chileno e integrante del equipo de Evaluación y Coordinación de Desastres de las Naciones Unidas (UNDAC), Sebastián Mocarquer, entregó un crudo diagnóstico sobre las dificultades que enfrenta la emergencia.
El rescatista aseguró que aún existen esperanzas de hallar personas con vida, pese a que el tiempo juega en contra. «Todavía tenemos rescates en desarrollo con contacto con personas atrapadas, y eso nos da muchísima esperanza», señaló en conversación con los medios, destacando que las labores continúan sin descanso.
Mocarquer explicó que las características de las construcciones venezolanas hacen mucho más compleja la búsqueda de sobrevivientes. A diferencia de Chile, donde las normas antisísmicas permiten que al colapsar algunos edificios se generen espacios de supervivencia, en La Guaira las estructuras «se apilan unas sobre otras«, dejando muy pocos lugares donde las personas puedan permanecer con vida.
Actualmente, cerca de 3.000 rescatistas, 53 equipos internacionales y 180 perros especializados participan en la operación, inspeccionando más de 150 edificios mediante cámaras, sensores acústicos y otras tecnologías para detectar cualquier señal de vida entre los escombros.
El bombero chileno también valoró la coordinación entre los organismos internacionales y las autoridades venezolanas, indicando que la rápida aceptación de la ayuda permitió desplegar una de las mayores operaciones de rescate recientes bajo el alero de Naciones Unidas.
Más allá del trabajo técnico, Mocarquer destacó la solidaridad de la población afectada como uno de los aspectos más conmovedores de la tragedia. Relató que cientos de personas colaboran llevando agua, removiendo materiales o guardando absoluto silencio durante las labores de búsqueda, permitiendo que los perros y equipos especializados puedan detectar posibles sobrevivientes. Según afirmó, ese espíritu de cooperación mantiene viva la esperanza en La Guaira pese a la magnitud del desastre.
