En medio de las bajas temperaturas que azotan la región del Biobío, el conocido creador de contenido penquista Otakin —también llamado el «Antiinfluencer»— decidió poner su popularidad al servicio de una causa social.
Su destino fue un hogar de ancianos de la comuna de Coronel, perteneciente a la Corporación Cristo Viene, donde las condiciones de infraestructura agravan el frío invernal.
Fue un trabajador del recinto quien, a través de mensajes, le transmitió la urgencia: el inmueble es de cemento y sus pisos de cerámica convierten cada rincón en un foco de frío constante para los residentes. La calefacción no era un lujo, sino una necesidad básica.
Sensible al llamado, Otakin llegó hasta la residencia con una estufa a pellet, buscando mejorar directamente el bienestar de los adultos mayores. Pero su compromiso no terminó ahí. Gracias a la colaboración de un asistente, el creador de contenidos concretó una segunda visita, esta vez para entregar mantas y pañales.
El hogar de ancianos agradeció el gesto con un reconocimiento que destacaba: «Tu apoyo ha dejado una huella imborrable en cada uno de nosotros». Una muestra de que, a veces, los verdaderos influencers son los que calientan el corazón (y la casa) de quienes más lo necesitan.
